Todo en un viernes (Friday)

7.1
Todo en un viernes (Friday) A Craig (Ice Cube) lo han echado del trabajo por un presunto robo, de modo que su único plan para el viernes es pasarse las horas muertas en el porche de su casa con su amigo Smokey (Chris Tucker), que no hace más que fumarse la marihuana que ha de vender.   Todo en un viernes (Friday) Critica La película es bastante simple dos amigos pasan todo un viernes en un porche de la casa de uno de ellos de un barrio de Los Ángeles mientras que esperan a un matón al que uno de ellos le debe pasta y no saben como enfrentarse a esa situación por lo que se preguntan todo el rato que hacer ante eso mientras ven el DIA pasar en su barrio la película esta bastante equilibrada en personajes un padre que le preocupa que su hijo se convierta en un gangster ,una vecina calentorra regando el jardín con ropita ajustada ,un negro enorme que intimida a todo aquel que pueda para robarle etc. y además escenas míticas como el momento en el que los dos amigos están colocados o cuando van al súper las actuaciones están bastante bien sobretodo la del rapero Ice Cube que demostró que además de la música tiene talento también para el cine lo que es una película divertida y que no defrauda en ningún momento y que no esta mal para pasar la tarde .
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1080p BluRay Español Latino 01/08/2020 1.57 GB 8 Descargar

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5.8

El pájaro loco: La película Lance Walters es un abogado divorciado que decide irse a vivir con su hijo y su nueva novia a una casa de ensueño en un bosque situado en las montañas. Sin embargo, allí descubrirá que para construir su hogar deberá cortar un árbol en el que vive un pájaro carpintero, contra el que empezará una guerra para decidir quién se quedará con el lugar. El pájaro loco: La película Critica Alguien pidió un live action de Woody? No. Creo que hubiera estado mejor hacerla directamente animada para mantener embobados completamente a los nenes. El problema más grave es que, al no ser animada, y como está encarada a nenes de entre 2 y 4 años, la única forma de no aburrirlos es darle 5 litros de leche para que se quede quieto frente al tele, o llevarlo al cine… aunque si llevás a un nene de 3 años al cine sos un hijo de puta. Tiene una duración de hora y media y eso la mata, porque para cualquier edad es aburrida. Y para los mayores, ridícula e insoportable. Trillada, llena de clichés, estúpida, y cero graciosa. Parece el guión malo de una peli vieja. Evidentemente esto ha funcionado en su época como serie animada, porque de verdad tuvo éxito. Pero acá han violado al personaje. Pero no es peor que "The Emoji Movie", por dos motivos, uno que no tuvo el agresivo marketing que hizo Sony ni mucho menos queriéndote imponer que iba a ser la mejor peli animada de la historia. Y segundo, como dije antes, que no es completamente animada, es un live action. Pero si apuntabas a los nenes, te salió mal, porque no interesa ver a los personajes de mierda de carne y hueso, y por otro lado, la animación del pájaro carpintero es patética.

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Había que acercarse a esa población renuente que se quedaba en casa, mirarles a la cara, contarles lo que pasa, montar historias más cercanas. Llegaron los "Marty" y otros animales de compañía para toda la familia. Y siguieron pasando los años. Estados Unidos perdió la inocencia, se llevó un chasco. El espejito le decía que ya no era la más guapa del reino, que también era fea y de pecados estaba llena. Miraron para otra parte. Hacia la vieja Europa. Copiaron sus formas. Hicieron un cine más concienzudo, rudo y veraz, más político, existencial y personal. Casi, casi, como si fueran de la Nouvelle Vague. La rueda seguía girando (se me van a acabar las metáforas de transición temporal, tengo pocas), el polvo de los segundos cayendo, y esa generación dejó paso a la siguiente (o a la misma pero más aviesa), más infantil, conservadora y escapista, una vuelta a los orígenes fantasiosos, pero desde un punto de vista mucho más pueril y aventurero. El flujo y reflujo de la Historia, a grandes rebeldes o innovadores suelen sucederles otros mucho más prudentes, a los estilizados con ínfulas, los artesanos humildes, y así se repiten las modas y los ciclos en el eterno retorno del tiempo y el arte. Bueno, y ya por fin, tras tanto viaje (somero, superficial y muy sesgado y lleno de agujeros) nos acercamos al ahora engorroso. Pero todavía hay que dar marcha atrás un poco más. Quizás a los noventa. Tal vez a los Farrelly (ellos no lo inventaron, venía de, por ejemplo, "Porky's", allá en los lejanos ochenta, aunque en realidad desde siempre, podemos rastrearla en la literatura, salvando todas las distancias, desde los orígenes griegos en escritores como Aristófanes, pasando por los clásicos latinos como Apuleyo, siguiendo con Rabelais, Quevedo,... la veta de humor escatológico está incorporada a nuestra especie desde el comienzo, el caca culo pedo pis tiene el éxito asegurado, va con nuestros genes, es nuestro mínimo común denominador, todos lo compartimos y nos partimos de risa, ¿a que sí?). Me refiero a que el espectador ya no va al cine a mirar al cielo como al principio (en los años dorados del clásico), al frente o hacia dentro como más adelante, en la era aquarius, sino que ahora tienen que echar la vista al suelo, incluso más abajo, al poco visitado alcantarillado, a esas aguas fecales llenas de todos nuestros líquidos y desechos. Y en esas estamos. 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Isla de perros Un Japón distópico, dentro de 20 años. La saturación canina ha alcanzado proporciones de epidemia en Megasaki. Un brote de gripe canina se propaga, por eso, el Mayor Kabayashi dicta una orden de emergencia decretando la cuarentena. Isla Basura es el lugar donde se evacua a todos los perros. Allí, un grupo de aterradores perros alfa, encabezados por Chief, han perdido toda esperanza de volver con sus dueños. Hasta que un día aparece Atari, un niño de 12 años, sobrino del malvado Mayor, que llega hasta la isla pilotando un avión. Su objetivo es buscar a su perro Spots. Esté donde esté, el niño y la manada perruna lo encontrarán. Isla de perros Critica Lo mismo me pasó hace nueve años con Fantástico Sr. Fox: llegar a mitad de la película y descubrir que las formas son lo único que mantiene despierto mi interés. Sin duda es una coincidencia relacionada con el hecho de tratarse de los únicos títulos animados del director. Y no por que a un servidor le desagrade dicho género, sino más bien por el tipo de admiración que el autor me despierta: no es tanto su sello estético como su habilidad por perfilar guiones y personajes. Cabe reconocer que el autor de Rashmore hace años que utiliza la misma estrategia: el empleo de multitud de personajes, cuidadosamente distribuidos, para dibujar una historieta zigzagueante, que navega entre lo ingenuo y lo perverso. Ya sea mediante la interrupción de la comedia mediante twists dramáticos (casos de Life Aquatic y Viaje a Darjeeling), la resolución agridulce de una fábula abierta a lecturas trascendentales (caso de Moonrise Kingdom) o el uso de la nostalgia como analgésico edulcorado contra la imparable destrucción del tiempo (caso de The Grand Hotel Budapest), Wes Anderson siempre logra exprimir el músculo emocional del espectador, al menos durante unos minutos. Pero, al parecer, el apartado técnico acapara toda su atención cuando se mueve por el terreno de la animación. Durante los primeros 20 minutos todo me parece sorprendente. La capacidad evocadora de Isla de perros es indiscutible. La película arranca con un fantástico prólogo acerca de una antigua leyenda relacionada con la enemistad entre perros y gatos. Una efectiva declaración de intenciones: el director logra que, de pronto, se me antoje apetecible el visionado de una serie de aventuras cuyo campo de batalla apenas traspasa el sector canino. La habilidosa mano de Alexander Desplat vuelve a marcar el tempo de los acontecimientos, en una perfecta sincronía con el montaje. La pretendida y exagerada dramatización de los diálogos por parte de un maravilloso reparto (Bryan Cranston, Edward Norton, Bill Murray y Jeff Goldblum entre los más reconocibles) crea un placentero efecto hipnótico, gracias al cual olvido rápidamente que los protagonistas no son más que muñecos parlantes con forma de perro. Sin olvidar el alto nivel del detalle: anderson idea cada plano sin descuidar ni un solo rincón. Gracias a ello, el (relativamente) ortopédico movimiento de los personajes queda perfectamente compensado por la compleja completitud de las imágenes, que a su vez casan fantásticamente con una elaborada edición de sonido. Todo este engranaje me mantiene fascinado hasta que descubrir que, en realidad, estoy contemplando el chasis de una máquina bacía. Quiero anticiparme a la crítica más previsible: sí, soy consciente del trasfondo crítico que contiene el planteamiento inicial: los perros como metáfora de ciertos sectores sociales desfavorecidos, a quienes el gobierno señala como los responsables de un conflicto en realidad ideado y ejecutado por el mismo. Un punto de partida interesante, pero gastado tan prontamente como planteado. De hecho, llegado el segundo acto ya da la sensación de que Wes Anderson se limita a seguir el cauce de una serie de convenciones argumentales, sin más interés que el de terminar el relato de algún modo. Nada resulta conmovedor ni emocionante, solo monótono. Tal es el grado de conformismo, que incluso el canon falo-céntrico de la clásica historieta de aventuras hace su acto de presencia: el papel de los personajes femeninos no es otro que el de caer rendidos a los pies de sus admirados héroes. Y así, igual que en un primer momento el carácter ingenuo de la película parecía pertenecer exclusivamente al terreno formal (mientras que el argumento respondía a una reflexión seria acerca del racismo y la distinción de clases), todo el producto acaba adquiriendo un carácter previsible, simplista y prácticamente vacío.