Érase una vez en… Hollywood

7.5
Érase una vez en… Hollywood Los Angeles, 1969. La estrella de televisión Rick Dalton, un actor en horas bajas especializado en westerns, y el doble de acción Cliff Booth, su mejor amigo, tratan de sobrevivir a una industria cinematográfica en constante cambio. Dalton es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate, que acaba de casarse con el prestigioso director polaco Roman Polanski. Érase una vez en… Hollywood Critica   Ya lo dijo Tarantino en una de sus últimas entrevistas promocionando la película: ni hacerla fue un camino de rosas (el director se distancia por primera vez de Harvey Weinstein tras el #MeToo, manteniendo control creativo total eso sí), ni la historia que presenta la misma tampoco lo es. Mucha gente se va a decepcionar porque va a ir a verla creyendo que la trama va de lo que ocurre con Sharon Tate, o porque se espere al Tarantino más comercial y/o esperado a nivel de violencia. Ya digo desde ya que es una película que habla del cine. Sobre el cine dentro y fuera de la pantalla. Sobre los rodajes, sus equipos artísticos y técnicos. Una carta de amor y relativo odio al cine. Ya desde los títulos iniciales -NO es spoiler-, cuando aparecen los nombres de DiCaprio y Pitt, los mismos están sentados al contrario de donde aparecen, como un espejo. Determinadas escenas con Pitt, Robbie (breve momento cuando Pitt/Booth la observa mientras ella está en la habitación) o el mismo DiCaprio (cuando desahoga en su remolque tras estropear una escena) tienen espejos por el medio. La película no es un retrato robot de la realidad ocurrida, la película es cine. Es cine en su máxima expresión: es ilusión, espejismo. Entretenimiento hecho a la medida del creador. Se toma por tanto licencias notables con las personas de Tate (Margot Robbie está perfecta), Polanski, Steve McQueen (podría haber sido más que un cameo glorificado) o Bruce Lee (desternillante) entre otros. Tarantino hace lo que nosotros hubiéramos querido hacer cuándo éramos niños: hacer nuestros antojos realidad anteponiendo nuestra emoción a la razón. Prueba de ello sin soltar spoilers es la maravillosa secuencia de Tate/Robbie en el cine viéndose a sí misma y contemplando la reacción del público. Así mismo, esta película también contiene retazos de dureza emocional. En el cine no todo es bonito, quizás nada realmente. Y eso se aprecia por la presión en los rodajes, los rumores que circulan y hacen vetar ciertas personas (el pasado ambiguo del personaje de Booth), los problemas personales de DiCaprio al haberse visto triunfador y ahora estar en decadencia coincidiendo con un relevo generacional, cómo su agente (Pacino) le hunde la moral, el tener una buena edad para vivir pero una cifra con la que te tachan de "viejo" en el mundo del espectáculo, el eterno duelo de los actores al repasar lo que podría haber sido su carrera y al final no fue (el momento 'Gran evasión'). Casos reales hay y conocidos: Rooney Mara iba a volver como Lisbeth Salander hasta que Claire Foy pegó un espontáneo subidón con 'The Crown' y se lo ganó (merecidamente para mí, pese a que la cinta se la pegó en taquilla). Dougray Scott iba a ser Logan/Lobezno en 'X-Men' pero al enrolarse en la segunda de Misión Imposible, un desconocido Hugh Jackman se convirtió en la leyenda que es hoy. Jake Gyllenhaal casi es el Batman de Nolan. Tom Selleck iba a ser Indiana Jones. Will Smith rechazó el Neo de Matrix pensando que sería un fracaso. El propio Tom Cruise fue considerado para el rol de Pitt en ésta (fuente: IMDB). Viendo luego cómo han ido las cosas para muchos de ellos, no quiero ni imaginar cómo se sentirán al despertarse casa mañana y decirse a si mismo "ese pude ser yo". Nosotros vemos el truco del mago, la ilusión, el trabajo ya hecho. Pero entre bambalinas las cosas son crueles, tristes y hasta depresivas. Puede que muchas estrellas se sientan vacías y perdidas como el Rick Dalton de DiCaprio. Y no quiero ni pensar los que ni siquiera tuvieron oportunidad de brillar o fueron olvidados más rápido de lo esperado. Referenciando al David Mills del propio Pitt en 'Seven': "eres una camiseta de moda, dentro de poco ya habrá pasado tu tiempo". Y eso la película lo trascribe muy bien. Cerrando la crítica, a nivel cinematográfico es una de las mejores del año y a nivel personal es mi favorita del director junto a 'Pulp Fiction' y 'Kill Bill II'. Se permite ser más emocional, más personal. No copia. No ofrece un ejercicio de estilo y referencial sin más, sino que tal vez es su película con mayor contenido concentrado en su argumento.. Se nota que esta vez le ha dado por ir a por una historia más profunda y ser él mismo (lo que hace que la prefiera antes que a casi toda su filmografía). Combina el humor y el drama de forma genial. Así mismo, sigue teniendo grandiosa puntería para seleccionar canciones en el momento adecuado. Ahora bien, no la encuentro redonda del todo. Se hace larga, hay tramos o escenas que podrían haberse recortado o ahorrado y es una película que hay que tener cuidado con lo que se espera de ella. No me extrañaría que se necesitase más de un visionado para calarla (yo lo necesité antes de puntuarla y hacer la crítica, y cuanto más la vi y más pensé sobre ella, más me encandiló). Eso sí, DiCaprio está genial, Robbie es brillante y Pitt da la campanada como mi favorito del reparto. Contiene escenas memorables desde ya (DiCaprio con la niña, por favor; Cliff contra Bruce Lee). Pero desde la escena del rancho poblado por hippies -que parece mutar en una película de terror y suspense a plena luz del día- la película no para de subir y toca techo en una media hora final inolvidable de vitorear y aplaudir. Digan lo que digan, sólo por el final debe ser aprobada. Por lo demás, y en general, una gozada. Imprescindible verla en VOSE. Y quedáos un poco durante los créditos finales.
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