Hillbilly, una elegía rural

7
Hillbilly, una elegía rural Un estudiante de derecho en Yale vuelve a su pueblo de los Apalaches y reflexiona sobre la historia de su familia y sobre su futuro. Basada en la biografía del mismo título.   Hillbilly, una elegía rural Critica Ron Howard. El director para todo. El comodín de Hollywood por antonomasia. ¿Que quieres hacer una peli de fantasía? Llama a Ron Howard. ¿Que tu estudio tiene problemas con la nueva entrega de Star Wars y necesitas a alguien que termine el trabajo? Llama a Ron Howard. ¿Que quieres hacer el drama más academicista del mundo para competir en la temporada de premios? Llama a Ron Howard. Ron Howard es una garantía. Puedes estar tranquilo. Ron Howard se encargará de hacer el trabajo. Lo más probable es que el resultado sea medianamente aceptable, muy poco memorable, algo simplón, y esté totalmente desprovisto de personalidad, pero oye, la película estará hecha. Ron Howard no te dará problemas. Y oye, bien por él. Claramente Hollywood necesita a alguien así, de lo contrario no llevaría más de cuarenta años detrás de las cámaras. Y este año tenemos su nuevo remiendo, el dramón Hillbilly elegy, una película que seguramente esperaba llevarse unas cuantas nominaciones al Oscar, pero me da a mí la sensación de que no les va a salir bien la jugada. Hillbilly es un melodrama familiar basado en hechos reales que nos cuenta la relación entre J.D., su abuela y su madre drogadicta, y para ello se vale de dos líneas temporales diferentes, una situada a finales de los 90, cuando J.D. es adolescente, y la otra, alrededor de quince años después, con él en la universidad. El constante salto entre ambas líneas temporales no parece responder a ningún propósito narrativo, y a la historia le falta algo de fluidez en este aspecto. Aún más grave es la falta de profundidad en el desarrollo de los personajes, que a menudo lanzan líneas de diálogo bastante efectistas y arbitrarias, con más intención de forzar el drama y el conflicto que de crear complejidad real. El resultado es superficial, convirtiendo a la familia de J.D. en un conjunto de estereotipos sureños que no favorecen para nada la implicación emocional. Hay temas interesantes, aunque no demasiado innovadores, que se podrían haber explotado de alguna forma, pero la guionista no parece demasiado interesada en centrarse en ninguno. Sí que me gusta el contraste entre la paz que transmite Freida Pinto (qué de tiempo hacía que no veía a esta mujer) y el estrés de la familia. Aunque tal vez lo que me guste sea que aparezca Freida Pinto y por fin paren los gritos, pero bueno, enseguida hablamos de eso.
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Pájaros de verano

Drama
7.5

Pájaros de verano Durante la bonanza de la marihuana, una década violenta que vio los orígenes del narcotráfico en Colombia, Rapayet y su familia indígena Wayuu se involucraron en un floreciente negocio de venta de marihuana a jóvenes estadounidenses en la década de 1970. Cuando colisionan la codicia, la pasión y el honor, estalla una guerra fratricida que pondrá en peligro sus vidas, su cultura y sus tradiciones ancestrales. Pájaros de verano Critica       Los Wayúu son los hijos del viento y la primavera. Son una nación con más de seiscientos mil integrantes y la primera fuerza indígena en Colombia. Su cosmogonía tiene fuerte relación con el territorio, sus ideas del mundo, les han permitido construir una identidad y una serie de principios, donde la mujer mantiene el linaje (un tipo de matriarcado) que cuenta con un papel de dominio. El Putchipü es el artífice y al tiempo la columna vertebral de la comunidad: traen y llevan la palabra, como el despliegue del viento y el mar. Esa base fundacional, de confiar en lo que se dice, les ha permitido sobrevivir luego de siglos como una cultura de diálogo. Aunque la historia debe contar que también ha habido (y hay) muchas guerras entre ellos, sus familias y clanes. No obstante, se sostienen por creer en el palabrero, tanto que se considera un patrimonio de la humanidad y sus ejemplos de paz/paces han trascendido. Esas intimidades, son las que podemos ver, como si fuera un documento etnográfico, a través de Pájaros de verano, la película de Cristina Gallego y Ciro Guerra. Aunque esa es una primera película, luego el vuelo como espectadores, nos llevan hacia otras latitudes. Se trata de nuevo, como en las producciones de Ciro, de un viaje y una experiencia audiovisual muy enriquecedoras con ciertas incertidumbres, pasó en La sombra del caminante (2004), con el que deambulamos exorcizando culpas y demonios; se hizo el recorrido de los juglares y de una buena parte de la costa Caribe en Los viajes del viento (2009) y tuvimos un viaje cósmico e histórico en El abrazo de la serpiente (2015). Con un talante de fuerza narrativa, donde ya no se tiene en cuenta, tanto lo exótico de la historia, para contemplar dirían unos, sino que, a través de un ritmo sostenido y vibrante, nos mantiene expectantes de los sucesos, de la trama. Es una película con muchos pliegues y también -siendo el foco central- sobre la violencia, cruzada con el tráfico de drogas, en este caso, de marihuana, por allá a finales del 60 y principios del 70. Más, una historia de familia, en el que se presume de poder potenciar el linaje y el honor. He ahí una segunda película, una experiencia trepidante, de gánsteres han dicho ya varios. Pudo haber sido otra la cultura, otro el contexto y obtendríamos testimonios muy similares de ese creciente negocio e industria del narcotráfico. La Guajira también habrá de narrarse, no sólo en modo de culturas y capacidades de sus comunidades, sino que también han convivido con el contrabando y otra serie de situaciones como el de ser zona limítrofe. La película nos muestra la madurez del cine colombiano, como también sus clichés. Trascenderá lo contado en Pájaros de verano y como ya ocurrió en Cannes, europeos y espectadores de otros contextos, gozarán con el exotismo de culturas de las que poco saben. Más el atractivo de la violencia mezclada con drogas. El cóctel es explosivo y salta lo hecho en El abrazo de la serpiente, en el que primaba más lo étnico, en Pájaros, sus directores la hicieron, para decirle al mundo que son de Colombia, pero que hacen cine teniendo en cuenta la aldea global. Pájaros de verano, cuenta con su propia capacidad de vuelo. No idealiza las comunidades indígenas, pero esa combinación de sus ceremonias y creencias con temas de índole macabra, deja muchas inquietudes y molestias. Y lo que hace de forma sagaz es articular los principios de los Wayúu y su enfrentamiento a un fenómeno que no sólo los reventó a ellos, sino a todos los colombianos. Pocas películas, para un tema de tantas dimensiones, han sido grabadas en Colombia, y con este matiz, no tenemos muchos antecedentes. Seguro volarán muy lejos, aunque desde cerca, se sienta que tal aire, no es como la primavera, que dicen ser los Wayúu. Ppor supuesto, Los Wayúu han sido condenados a vivir como marginales y de ellos se han aprovechado, y su cultura ha sido más el beneficio del museo que de su propia nación. Ya La Guajira había sido tratada en cine. La eterna noche de las doce lunas (2013) se convierte como el preámbulo a Pájaros, dado que la película empieza con la ceremonia o el paso de ser niña a mujer en la cosmovisión Wayúu. Luego en la de Cristina y Ciro se encuentra un hombre -Rapayet- que pretende que una niña-mujer -Zaida- sea su prometida, y de repente pasamos a la película dos: el cortejo entre ella y él y las implicaciones de construir una familia. Vemos entonces, un paisaje de la árida tierra de La Guajira y como ciertos oasis la dejan más derruida, también esas costumbres y rituales: el aprecio a la vida, la manera de tomar la muerte, el pulso entre las familias mediadas por el palabrero, los diálogos en Wayunaiqui que nos muestran un modo del pensamiento de los Wayúu y ese cáncer incubado hasta en los pensamientos de cada colombiano como lo es el narcotráfico.

Doctor sueño

Drama Fantasía Terror
7.1

Doctor sueño Secuela del film de culto "El resplandor" (1980) dirigido por Stanley Kubrick y también basado en una famosa novela de Stephen King. La historia transcurre algunos años después de los acontecimientos de "The Shining", y sigue a Danny Torrance (Ewan McGregor), traumatizado y con problemas de ira y alcoholismo que hacen eco de los problemas de su padre Jack, que cuando sus habilidades psíquicas resurgen, se contacta con una niña de nombre Abra Stone, a quien debe rescatar de un grupo de viajeros que se alimentan de los niños que poseen el don de "el resplandor". Doctor sueño Critica Ni se me hubiera pasado por la cabeza desde que se anunció al público este proyecto, que saldría del cine tan satisfecho como así ha sido. Mike Flanagan ha conseguido una gesta semi imposible de lograr con esta historia, tanto por guionizarla como por dirigirla. Ha sabido perfectamente conjugar con una sobriedad de estilo narrativo como visual todo el material de Stephen King y darle un toque que no huele a secuela pensada en reventar taquillas. Toda la historia es un mezclum homogeneizador que va desde el thriller de base con los asesinatos de los niños, así como el juego de ratón y el gato por parte de todo el elenco hasta llegar a toda la catársis del personaje de Ewan McGregor con respecto a su pasado. El ritmo es prodigiosamente sutil, elegante, astuto y tristemente raro de ver en los últimos años en Hollywood. No se echa mano en ningún momento del típico susto basado en elevación de sonido que te haga saltar de la butaca, sino que tira de maestría visual para representar todos esos momentos (vamos a llamar mentales) y de ese modo que nos sorprendan e incluso nos inquieten. No hay ni rastro de infantilismos ni surrealismos cutres propios de la literatura de su creador, sólo una muy reconfortante madurez, que era justo lo que cualquier amante de la historia de El resplandor (tanto libro como película) podía esperar. Y siendo redundante en la idea de que no es una secuela como tal y que ni por asomo cae en la serie B ni en el telefilm. Tras destacar con La maldición de Hill House y presentarnos Doctor sueño, creo que sería de ley darle la bienvenida y por la puerta grande a un nuevo maestro del miedo, que junto a James Wan han llegado para quedarse mucho tiempo y renovar este género cada uno a su manera. Destacar la sorpresa que nos brinda Rebecca Ferguson enfrentándose a este primer personaje de altura que interpreta desde que llegó a Estados Unidos pasando por toda la saga de Misión Imposible. Una villana que comanda un grupo de pseudoparásitos de curiosa estética hippie y que hasta apetece leer o escuchar la historia de cómo han llegado a ser lo que son.

Educar a un superhéroe

Drama Sci-Fi & Fantasy
8.1

Educar a un superhéroe Un niño que lucha por controlar sus poderes. Una madre soltera que hace hasta lo imposible por mantenerlo a salvo. Una familia acechada por secretos, misterios y conspiraciones. Educar a un superhéroe Critica A veces, parece que netflix deseara revivir sus clásicos (?) logrando generar series que sean consumidas de manera masiva por los suscriptores. El tema es que lleva rato queriendo hacerlo, y este año apenas ha podido sacar apenas algunos títulos nuevos de muy buena calidad (creo que sex education es lo único nuevo y bueno que he visto este año en la plataforma) y, luego de ello, han caído en la secuelitis, el apuro y la mediocridad, más sumando que ahora la Disney le extirpará todos los héroes barriales de la marvel (y que han hecho de las mejores series de la plataforma, como Daredevil, Luke Cage y El Castigador) y está experimentando en el terreno de los superhéroes propios. Aquí oficia como productor Michael B. Jordan (y actúa también), el que se encontraba encantado con la idea y consiguió fondos de la mano de Netflix. El drama, es que se nota a la legua que todo está hecho con apuro, con un guión que debió ser severamente pulido antes de darle luz verde, lo que es un defecto que siempre tuvo la plataforma. Soy creedor de las ideas originales y de que no necesariamente un superhéroe tiene que provenir de un cómic de Marvel o Dc para tener una buena historia. De hecho, hay productos festejables de ideas originales sobre el género, que han sido excelentemente ejecutadas (como por ejemplo Defendor). Pero la idea, que aquí es buena, termina siendo una anécdota demasiado estirada, que podría haber dado lugar a un filme, pero no a una serie de 9 episodios, y ahí es donde creo que radica el principal problema de todo esto, ya que algunos diálogos y situaciones, están demasiado estirados y el espectador no ve la hora de que se le ponga un fin a la cosa porque la historia no va para ningún lado. Algunos sinsentidos se acompañan como subtramas, los que no me parecen del todo convincentes. Primero, la desaparición del padre de Dion (interpretado por el propio Michael B. Jordan) no suena demasiado creíble que digamos. Como fue la desaparición, que la cuento en la zona spoilers, adelantando que no es una subtrama demasiado creíble que digamos. Sumado a ello, los poderes del propio Dion, parecen ser un montón de deux ex machina que inserta el libreto con el objetivo de cerrar la historia o crear escenas pretensamente interesantes. Otro de los errores fundamentales está en la propia interpretación de Dion, de Ja Sin Young, la que roza lo irritante. El niño directamente no sabe actuar, su caras ante los poderes que descubre son poco convincentes y artificiales (hay una escena en un bote que roza lo bochornoso, cuando el niño le marca a su madre que podía levantar los peces, en la que el niño queda moviendo su mandíbula), sus diálogos son recitados sin demasiada convicción, y se lo nota sumamente incómodo con su papel. Y eso no es problema de que sea un niño, ya que ha habido niños que han hecho interpretaciones impresionantes, como Madison Wolfe en el Conjuro , o Mara Wilson en Matilda. Los demás actores ponen su cuota de dignidad con sus papeles, es cierto, pero si el personaje principal es horrible ¿por que habrían de interesarnos sus aventuras? Y, si esto no fuera poco, en el medio de todo esto, está el drama familiar, que si bien es llevado a cuestas con solvencia por Wainwright, lo veo más como una excusa para rellenar los nueve episodios, que como algo interesante que pueda ser destacado, digo, algunos capítulos se me hacen interminables, y lo peor de todo es que en el medio de eso el niño no aprende absolutamente nada, y, ejemplos como ese existen varios, que generan un ritmo lento y cancino. Sumado a ello, los efectos especiales son sumamente disparejos, hay escenas como por ejemplo el truco de la patinenta o cuando el niño hace levitar los cereales que se ven muy poco creíbles. La única subtrama realmente interesante es la relación de Dion con Pat (con una muy buena actuación de este último), pero tiene una resolución horrenda. Si usted prentende ver COMO CRIAR A UN SUPERHÉROE, le recomiendo que vea el primero y el último capítulo, y que después le de sin asco al fast foward. El drama familiar es denso, la interpretación de Young es irritante, y las subtramas no le interesan a nadie. El problema está en que Netflix se encuentra apurada por lanzar historias propias del género, ante la inminente llegada de Disney al streaming, pero lo que aquí se observa es algo a medio cocinar, una buena idea arruinada por una terrible ejecución; y eso es una lástima, ya que en las manos del guíonista y director indicado podría haber dado lugar a alguno mucho mejor que este producto tan deslucido.

Bullet Head: Trampa mortal

Crimen Drama Suspense
4.8

Bullet Head: Trampa mortal Tras un atraco que sale mal, tres criminales se encuentran atrapados en un almacén con la policía cercándoles. Pero, dentro del almacén, una amenaza aún más peligrosa les espera, que hará que los fugitivos tengan que comenzar una furiosa batalla por salvar sus vidas. Bullet Head: Trampa mortal Critica Tras un atraco fallido, una banda de ladrones se ve obligada a refugiarse en un edificio abandonado, donde no tardarán en hacer un sorprendente descubrimiento. A partir de esta premisa la película teje una serie de historias paralelas, narradas en forma de flashback, a través de conversaciones entre personajes, mientras desarrolla la principal, con mucho diálogo y acertadas dosis de acción. Me ha parecido un filme interesante, muy bien escrito, que remite a Tarantino en una época en que ya sólo Tarantino remite a Tarantino, con suspense, con unos actores que saben recitar sus parlamentos utilizando el ritmo adecuado, que explotan su carisma, relato de una bestia infernal con sed de venganza que se desarrolla en un espacio cerrado, poseedor de ingeniosos giros y una dirección eficaz. Pienso que gustará a todos los fans de Brody, Malkovich y Banderas, a los amantes de los perros, a los seguidores del cine negro de serie B; pienso, en definitiva, que merece más nota del 4,6 que posee ahora mismo en Filmaffinity.

American Pastoral (Pastoral americana)

Crimen Drama
6.1

American Pastoral (Pastoral americana) Seymour Lvov, “el Sueco”, es un exitoso hombre de negocios con una vida perfecta que ve como su estabilidad familiar peligra por la turbulenta situación política estadounidense de la década de los 60. La tormenta se desata cuando su hija Merry desaparece tras ser acusada de cometer un acto violento. Lvov se dedicará a buscarla y a reunir a su familia. Lo que descubre remueve sus cimientos, forzándole a mirar más allá de la superficie y afrontar el caos que está forjando el mundo a su alrededor: ninguna familia americana volverá a ser la misma. American Pastoral (Pastoral americana) Critica En ciertas ocasiones uno admira (e incluso envidia) a aquellas personas que parecen tenerlo todo: dinero, posición social, carisma, una familia perfecta e incluso belleza física. Así, en el día a día se presentan personajes cuya aparente perfección hacen que uno se pregunte cómo es posible que la vida entregue tanto a una sola persona, mientras que otros tienen que vivir con su propia y menos favorecida realidad. No obstante, las cosas no siempre son lo que parecen y si uno observa más a fondo se dará cuenta de que nadie está exento de vivir experiencias que amenazan con irrumpir en la supuesta perfección. Esto es lo que ocurre en American Pastoral, película basada en el libro homónimo de Philip Roth y que tiene como personaje principal a Seymur “Swede” Levov. “El sueco” es el sueño americano en persona: un hombre de origen judío que durante sus años escolares fue la estrella en tres deportes diferentes, héroe de guerra, dueño de una de las empresas más prósperas de Newark, New Jersey, y quien por si fuera poco logró conquistar a Dawn Dwyer, una de las mujeres más bellas de todo el estado. No obstante, la perfección de Swede se ve amenazada por su hija Merry, quien desde pequeña sufre de una tartamudez cuyo origen no queda claro para muchos, puesto que algunos piensan que se trata de un acto voluntario. Conforme pasan los años y en plena efervescencia de los movimientos sociales en los Estados Unidos de la década de los sesenta, Merry se convierte en una adolescente radical, cuestionando el estilo de vida de su propia familia y cuyos ímpetus la convierten en la principal sospechosa de plantar una bomba en la oficina de correos de su localidad. Con una hija desaparecida, una esposa trastornada y siendo señalado por la sociedad por la presunta implicación de su familia en un ataque de tal envergadura, la vida de Swede dará un giro radical, quien no descansará hasta encontrar a su hija y aclarar cuál fue su participación en el lamentable atentado: es el fin del sueño americano. Es así como Ewan McGregor debuta como director asumiendo el reto de adaptar una de las obras más significativas de la literatura estadounidense en la pantalla grande. Desde el punto de vista de alguien que no ha leído el libro (el cual es el caso de quien escribe estas líneas), da la sensación de que éste incluye demasiados temas que deben tratarse de forma más amplia para dar consistencia a la historia, por lo que al parecer su adaptación a la pantalla grande era muy difícil. Así, a pesar de que la cinta cuenta con algunos momentos en los cuales es capaz de sacudir al público, ésta es incapaz de engancharlo del todo, puesto que no desarrolla adecuadamente a los personajes principales. De esta forma, el no conocer a fondo la frivolidad de Dawn ni el origen del radicalismo de Merry, hacen difícil que el público quede convencido acerca de las motivaciones de sus acciones, mientras que la superficialidad con la que se trata el entorno social de los Estados Unidos en esa época no ayuda para siquiera realizar conclusiones propias. En cuanto al reparto, a Ewan McGregor (Big Fish, Moulin Rouge!) no le sienta bien el papel de Swede, ya que es difícil considerar al británico como la personificación del sueño americano, por lo que sus esfuerzos por presentarse como tal no rinden el fruto esperado. Por otra parte Jennifer Conelly (A Beautiful Mind, Blood Diamond) es víctima del poco desarrollo que se le dio al personaje de Dawn, cumpliendo con una función casi ornamental como una esposa ideal de belleza envidiable, sin profundizar en la esencia de la otrora reina de belleza. En cuanto al papel de Merry, la elegida fue Dakota Fanning (I am Sam, Man on Fire) quien realiza un trabajo bastante convincente como la tartamuda y radical adolescente que decide quebrar la perfección del mundo que le rodea, demostrando que su carrera no terminó cuando alcanzó la mayoría de edad. Por último, vale la pena mencionar a Valorie Curry (Blair Witch) quien destaca en el papel de Rita Cohen, una supuesta amiga de Merry que se pone en contacto con Swede para informar sobre el paradero de su hija y quien sin lugar a dudas protagoniza una de las mejores escenas del largometraje. En conclusión, se trata de una película que va perdiendo el ritmo en la medida en que se desarrolla su trama, haciendo que los eventos no lleguen a causar el impacto que uno hubiera deseado y que no logra conjuntar todos sus elementos para presentar una historia que tenga más sentido. Así, el espectador sabe que hay algo más, algo oculto, el problema es que el director no fue capaz de aclararlo y deja varias dudas sin resolver, aportando simples indicios. ¿Por qué quería Merry romper con “El Sueño Americano”? ¿Se trataba solo de rebeldía inspirada por el radicalismo de los sesenta? ¿Era en realidad Lyndon Johnson el objeto del odio de la adolescente? La cinta deja ver que existía algo más en la relación padre e hija que la motivó para seguir ese camino, pero todo queda en el aire. No obstante, se trata de una cinta interesante e incluso recomendable, teniendo como su mayor virtud el despertar la curiosidad acerca del trabajo literario de Roth.

House of Cards

Drama
8.2

House of Cards El congresista estadounidense Francis Underwood y su esposa Claire no se detendrán ante nada para lograr sus propósitos. La historia de este drama político se adentra en un mundo repleto de avaricia, sexo y corrupción en la ciudad de Washington. House of Cards Critica Rajoy, Rubalcaba, Aguirre, Mas, Zapatero, Aznar, Díez, Bárcenas... Todos simples aficionados al lado de Francis Underwood, el político definitivo. Y desde ahora, damas y caballeros, uno de sus antihéroes favoritos. Porque si algo tiene claro Francis, a diferencia de nuestros políticos patrios, es que el dinero es algo meramente accesorio y que palidece frente al recurso más valioso: el poder. Y sobre eso giran los trece capítulos de House of Cards; sobre el poder, sobre las artimañas traperas que se requieren para obtenerlo y sobre el grado de corrupción que supura al intentar mantenerlo. Sus compañeros de partido, sus rivales, la prensa, los guardaespaldas y hasta su propio matrimonio no son más que herramientas que el titiritero Underwood hace bailar con el único fin de llegar lo más alto posible. Caiga quien caiga. Eso no quiere decir que nuestro querido congresista sea infalible, pero desde luego sí que resulta implacable en su lucha de poder. Es por ello que sobre este personaje central, ejemplarmente llevado por Kevin Spacey, recae todo el peso de este remake financiado por el servicio online Netflix. Spacey, como ya hacía Ian Richardson en el original británico, detiene en ocasiones la trama para dirigirse directamente al espectador y hacer gala de su ilimitado cinismo en la explicación de sus planes. A veces, una sola mirada suya a cámara basta para expresar ironía, convicción, rabia o desidia. Fría y sucia en su manera de presentar los movimientos entre bastidores, oscura (en las formas y en el fondo) y paciente a la hora de ir desvelando sus cartas. Una gran serie que se completa con nombres de la talla de David Fincher o Joel Schumacher tras la cámara. Un castillo de naipes donde los lobos llevan piel de lobo y no hay espacio para los corderos.