Uno de nosotros

7.3
Uno de nosotros El sheriff retirado George Blackledge (Costner) y su mujer Margaret (Lane) dejan su hogar natal en Montana para tratar de rescatar a su nieto en Dakota tras sufrir la pérdida de su hijo. El joven está bajo la supervisión de Blance Weboy, que tras descubrir las intenciones de su familia, decide hacer todo lo posible para impedir que le arrebaten su posesión más preciada.   Uno de nosotros Critica Con ritmo por momentos cansino transcurre esta película en donde un matrimonio de jubilados luego de la muerte de su hijo intentan recuperar a su nieto después de que su nuera se vuelva a casar. Juntos emprenderán un largo viaje hasta dar con los mismos y es allí en donde el film comienza a tener situaciones violentas que llevaran a la pareja al limite. Párrafo aparte para las actuaciones de los dos protagonistas principales un muy correcto Kevin Costner componiendo a un comisario retirado, parco, que con gestos y miradas no le hace falta hablar demasiado y la todavía bonita Diane Lane como un frenética y obsesiva mujer que solo intenta recuperar lo que cree le pertenece. En síntesis es un film entretenido que alcanza su clímax en los últimos 20 minutos pero a su ritmo constituye un entretenimiento totalmente recomendable.
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1080p BluRay Español Latino 06/12/2020 2.30 GB 452 Descargar

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Los chicos de la banda

Drama
7.2

Los chicos de la banda Un grupo de homosexuales se reúne en un apartamento de Nueva York para celebrar el cumpleaños de un amigo. Cuando transcurren las horas, después de beber y de subir el volumen de la música, la velada comienza a exponer las fisuras que existen entre su amistad y el dolor auto-infligido que amenaza con hacer trizas su concepto de la solidaridad.   Los chicos de la banda Critica Planteemos una pregunta. ¿Cómo es posible que una película de esta calidad, tenga tal acumulación de "unos", "cuatros", "doses", cuando, del total de 10 críticas profesionales, el 90% son positivas, y la describen como buena, muy buena, o directamente brillante? Es coherente pensar que estamos ante una película, de hecho, muy buena. Cualquiera que haya conocido Filmaffinity el tiempo suficiente, sabe que se ha producido un crecimiento de usuarios brutal, y que, al mismo tiempo que esto ocurría, las medias de las notas de películas se volvían cada vez más extrañas, más arbitrarias y desconectadas. En muchas ocasiones, carece de sentido prestarles atención; la radiografía más razonable, la que aporta verdadera información sobre el producto, es, por gracia o desgracia, la del conjunto de críticas profesionales. Les animo a que hagan un repaso de las películas que consideren más valiosas de los últimos años, descubrirán que este patrón se ha cebado con la mayoría de ellas. Propongo una teoría. Cada vez oímos más acerca de la tendencia en redes sociales y derivados, al acoso y derribo. Parece que los millones de individuos, manifestados en los promedios (el único rey verdadero que cabe considerar en este caso, la mediocridad), hubieran perdido el control de sus pasiones. Nada más lejos de la realidad; no hemos perdido el control de nuestras pasiones, hemos ganado la posibilidad de imponerlas. Creo que una mayoría creciente de personas ha comprendido que, a través del uso de votaciones, comentarios o equivalentes, es posible moldear la realidad al gusto. La mayoría de los votos en filmaffinity (y en cualquier herramienta similar), en especial cuando se percibe un carácter político en el producto, son manifestaciones de poder. El poder es el voto. El voto no es un acto de justicia crítica (como cabría imaginar en este caso), es un acto de agresión explícita. La gente, o sea, nosotros, hemos aprendido a utilizar estas herramientas para condicionar la realidad. Los votos causan mayor modificación si pulsamos el botón del "cero". Es así, como nuestro golpe es certero. Es un acto de cinismo y deshonestidad intelectual puro. No hay relación con la verdad de nada. Y lo sabemos. "Los chicos de la banda", es un ejercicio de dramaturgia llevada al cine que dialoga tranquilo con clásicos de tamaño incuestionable, como "La gata sobre el tejado de zinc" o "¿Quién teme a Virginia Wolf? (añada aquí sus favoritos) en los que una reunión de personajes, contenidos en un espacio teatral, burbujea hasta bullir (con ayuda de alcohol y secretos), hasta estallar las costuras del decoro y dejar al descubierto la verdad azotadora. En esto consiste esta obra, en desgarrar la verdad con un ejercicio de dramaturgia puro, a penas sin elipsis, uno de los retos modelo más complejos y sofisticados que puede abordarse en un guión. Para construir este mosaico, se selecciona a un compedio de actores encendidos, absorventes, que desde las botas y el traje verde esmeralda de un Zachary Quinto enigmático, que fuma con la elegancia de un personaje de Tarantino y reta con el alma de una diva de los años 40, hasta la inteligencia violenta del personaje alcoholizado que interpreta Jim Parsons, nos dejan pegados a la pantalla. Ya rendidos, es imposible negar la verdad de unas psicologías hechas de dramaturgia pura, esa cosa tan antigua. Pero en la adaptación de Mantello, hay cine, mucho cine. Un cine que se desliza con la vibración de ese terror que sobrecoje y altera el rostro del personaje que interpreta Robin de Jesus, Emory, cuando la realidad pasa en forma de un matrimonio heterosexual juicioso, ante el umbral del apartamento donde se respeta una tregua, cuando los pasos lentos de Quinto, avanzan con la elegancia de un disco de jazz, hacia la batalla de almas y psicologías que el alcohol hará estallar entre cuatro paredes. Una obra que brilla, por todas partes, y que será en esta forma renovada, con un poco de suerte, parte del imaginario. Por mucha violencia que ejerza el Sapiens con su hábil movimiento de índice (o pulgar, que la mayoría utiliza ya su arma de destrucción portátil).

Historias de miedo para contar en la oscuridad

Suspense Terror
6.3

Historias de miedo para contar en la oscuridad Mill Valley, Pennsylvania, noche de Halloween, 1968. Después de gastar una broma a un matón de la escuela, Sarah y sus amigos deciden colarse en una casa supuestamente embrujada que una vez perteneció a la poderosa familia Bellows, desatando fuerzas oscuras que no podrán controlar. Historias de miedo para contar en la oscuridad Critica   A estas alturas, convendría resolver un par de temas. Lo primero, inventar un nuevo género para referirse a este compendio de películas norteamericanas ochenteras de características tan reconocibles, cuya nostalgia parecemos condenados a arrastrar eternamente. Son aquellas entrañables aventuras protagonizadas por niños, adolescentes en ocasiones, marginados por la sociedad y víctimas de los abusos de sus compañeros de colegio. Historietas que a veces eran edulcoradas con algún toque fantástico y casi siempre reforzadas por tristes conflictos vivenciales, como el divorcio de los padres, la incomunicación con los mismos o el clásico choque de clases. Algunos ejemplos son E.T. (Steven Spielberg, 1982), Los Goonis (Richard Donner, 1985), La historia interminable (Wolfgang Peterson, 1984), El secreto de la pirámide (Barry Levinson, 1985), Exploradores (Joe Dante, 1985), Jóvenes ocultos (Joel Schumacher, 1987) Cariño, he encogido a los niños (Joe Johnston, 1989) o la más tardía Jumanji (ídem, 1995). Creo necesario apuntar cierto detalle antes de continuar. Este género (de nombre, por el momento, inexistente) destacaba principalmente por ser un producto dirigido a toda la familia. Desde esta premisa presentaba, en ocasiones, pequeñas extensiones que se desviaban levemente hacia otros géneros, como el drama (casos de El club de los cinco - John Hughes, 1985- y Cuenta conmigo – Rob Reiner, 1986- ) o el terror (casos de Poltergeist - Tobe Hooper, 1982 - y Gremlins - Joe Dante, 1984-). Es en este último en el que se aferran, curiosamente, ciertos productos contemporáneos que reproducen el mentado género ochentero. Pienso en casos como Super 8 (J.J. Abrams, 2011), Stranger Things (2016, Matt Duffer), It (Andy Muschietti, 2017), Ready Player One (Steven Spielberg, 2018) o el título que nos ocupa, Historias de miedo para contar en la oscuridad (Andre Ovreadl, 2019). Y esto nos lleva al siguiente punto: convendría inventar también un género que englobe estos títulos contemporáneos cuyo motor principal es su nostalgia hacia el género descrito. Lo siguiente seria aprobar una ley (y esta tiene que valer por cualquier tipo de película) que condenara a trabajos forzados a todo director que se atreviera a reproducir determinados “tópicos terroríficos”. Habría que prohibir, por ejemplo, este cansino recurso de eliminar toda la música y efectos sonoros para conducir algún personaje (a velocidades tan lentas que uno teme acabar retrocediendo en el tiempo) hacia un previsible sobresalto, propiciado por el estallido de todos los altavoces. Tuvimos suficiente con las 132 primeras veces. Habría que prohibir, también, la introducción de crescendos de violines de sonido ultra-sónico diez minutos antes de presentar una imagen terrorífica. Fue impresionante en El resplandor, un diez por su descubridor. Tratemos ahora de encontrar una (¡sólo una!) nueva fórmula para sugerir peligro inminente. Habría que aprobar, en definitiva, una ley que impidiera a los directores seguir exprimiendo esta piel de naranja cuyo contenido lleva agotado más de veinte malditos años. Cabe señalar, con todo, que estos “tópicos terroríficos” no responden tanto a dicha “reproducción ochentera” como a una tendencia actual, heredera de otros títulos más posteriores como Scream (Wes Craven, 1996), El sexto sentido (M. Night Shyamalan, 1999), Lo que la verdad esconde (Robert Zemeckis, 2000) o Los otros (Alejandro Amenábar, 2001). Historias de miedo para contar en la oscuridad es el ejemplo perfecto de esta curiosa mezcla: una reconstrucción del “género ochentero” (el comentado en los dos primeros párrafos) bañada por los más típicos y tópicos “recursos terroríficos” (aquello descrito en el tercero). Y nada más. En resumen, el tipo de película que jamás vería la luz si mis anheladas prohibiciones llegaran a ser ejecutadas.

Alien: Covenant

Ciencia ficción Suspense Terror
5.9

Alien: Covenant Rumbo a un remoto planeta al otro lado de la galaxia, la tripulación de la nave colonial Covenant descubre lo que creen que es un paraíso inexplorado, pero resulta tratarse de un mundo oscuro y hostil cuyo único habitante es un "sintético" llamado David (Michael Fassbender), superviviente de la malograda expedición Prometheus. Secuela de "Prometheus" (2012), a su vez precuela de "Alien, el octavo pasajero" (1979). Alien: Covenant Critica Parece como si alguien que odiara la saga de Alien, hubiera tomado el control y desde Prometheus estuviera riéndose, a costa de los fans de Alien, y destrozando el legado. Si Prometheus fue una chufla de dimensiones épicas. Entonces descubrimos que nuestros creadores eran rapados "maquinetos", de la discoteca Scorpia o Chasis, de 3 metros y medio, con muy mal despertar, sobretodo cuando Fassbender les tocaba la flauta. En esta nueva entrega vamos a descubrir nuevos e "ininteresantes" despropósitos. Sí amigos, si os gustó Dos tontos muy tontos, con Alien Covenant vais a pasarlo 7 veces y media mejor, porque son 15 tontos muy tontos. Vamos al spoiler que es lo que mola: PELIGRO SPOILER - SPOILER - SPOILER Comienzo aquí el spoiler que no me cabe en la zona spoiler: Pronto descubrimos que el más inteligente es James Franco, porque se muere sin decir nada, así que es de lejos el personaje más listo e interesante desde Alien Resurrección. Para qué hablar, ¿para cagarla? ¡No! Mejor rustidme y ponedme una brida en las manos, no vaya a ser que me rasque las heridas y me haga pupa. Podemos observar que James Franco no está al punto, sino un poco pasadito, y la presentación del plato es un poco sosa: eliminados de Master Chef. Como en la sala la gente preguntaba; ¿es James Franco o una almendra garrapiñada? Para que no haya dudas de que era el famoso actor, con el "socarrimat" era complicado darse cuenta, nos ponen un vídeo de la película 127 horas, de él escalando con una mano. En el bluray veremos que puede escalar sin manos, sólo con su piolet. Lo bueno es que ya tenemos a todos los "jambos" despiertos y pronto descubrimos que el capitán es el más borde del equipo, sin ningún tipo de dote para ejercer de ello. Pero es lógico, nadie esperaba que James Franco muriera el primero, así que de segundo ponemos a cualquiera. Recibimos una transmisión como cuando veíamos las porno codificadas del Canal Plus. Y como pasaba antaño, eso despierta la curiosidad de querer saber de qué va el vídeo, ¿se casarán al final? La prota femenina protesta para que veamos quien es la sustituta de Ripley en esta entrega, para nada más. Total que bajan para el planeta molón, con atmósfera respirable chachi piruleta. Total, en realidad la peli se ha filmado en la Tierra. Y allí, mientras una científica toma pruebas del ecosistema del lugar, un "payo" decide fumar y mear al lado para contaminar un poco el escenario. Y hace bien, en realidad ella no es científica, es una actriz con el QuimiCefa desplegado. El chavalote decide jugar con una planta que es mitad Kiwi, mitad testículo sin rasurar. Así que pasa lo que tenía que pasar: lo infectan unas esporas negras y lo dejan preñado. Pronto descubrimos la nave Donuts, por lo que si por desgracia hemos visto Prometheus, sabemos que estamos en el planeta de los Scorpia. A todo esto, ya nos hemos dado cuenta de que entre todos suman un coeficiente intelectual de dos dígitos que sumados a su vez no pasa del 8. El preñado da a luz un alien, mientras una tipa deja encerrada a otra por temor a contagiarse, cuando le han rociado la cara con sangre infectada, "blood infected Bukake". Y en lugar de abrirle, va a por un fusil. ¿Por qué? porque así se acaban con los virus, a disparos. Los antibióticos son para "losers". Para que nos quede claro que son todos imbéciles, en el grupo mayoritario otro infectado da a luz, rodeado por unos 6 tíos armados. Pero ninguno dispara al bicho, ¿por qué? porque en el guión no lo pone. Así que se hace de noche y los aliens les atacan. Aparece un misterioso salvador que no es otro que... Fassbender con mechas californianas. Resulta que en el planeta Scorpia se llevan las mechas y se las ha hecho mirando un tutorial del YouTube, porque lleva diez años allí y eso da para aburrirse. Entonces coge unas tijeras enormes y oxidadas y, reencarnándose en Llongueras, se hace un peinado clavadito al que lleva el actor Michael Fassbender, ¿por qué? porque en realidad es Michael Fassbender. Para que distingamos entre los dos androides, a uno le quitan la mano. Queda lejos lo de la flor en la solapa, y más lejos aún lo de que uno lleve el pene por fuera, porque la historia está plagada de capullos y llevaría a confusión. Total, el Fassbender malote le enseña a tocar la flauta al Fassbender bonachón. En una alegoría de lo que podría llegar a instruirle, si se une a él, en el manejo de la flauta de Bartolo: la de un único agujero. Aquí los hechos estúpidos se multiplican velozmente. Una se va a lavar y un alien le arranca la cabeza. ¿Por qué? porque la confunde con una gamba. A esto que el Capitán de los tontos, el más tonto obviamente, descubre que David es un Fassbender malote. Y sabiendo que es malvado y que tiene la fuerza, precisión y velocidad de un androide, decide dejar de apuntarlo y que le cuente la historia. ¿Por qué? Porque igual alguien no está entendiendo el guión.

Message from the King

Suspense
6.3

Message from the King Narra la historia de un tipo misterioso llamado Jacob King, que llega a Los Ángeles para investigar la desaparición de su hermana y se topa con una macabra trama criminal en los submundos de la ciudad. Message from the King Critica Es que no hay más que decir. Cómo punto positivo diré que la logre ver hasta el final, cosa que en una mala película no es fácil de lograr, y como punto negativo, es que me parece haberlo visto 1000 veces. Un tipo descubre que matan a su hermana, y luego da porrazos a los tipos, no hay mas. Otra cosa es que la historia sea predecible, pero está bien llevada, y la música, la actuación del protagonista y la narración, hacen mantener el interés. Mi pregunta es de donde porque poner 1, a algo decente, es decir, está bien que se necesite desahogo emocional, pero no se puede simplemente arrastrar a la basura a producciones que mínimamente cumplen los estándares, y que puede haber alguién que le interese. A mi no me hizo saltar del asiento, llevo muchos años viendo películas, pero habrá quien le guste y la película no es basura. Si esperabas que la película solucionará tu vida, no lo hará, solo es un producto del montón, pero decente.

Illang: La brigada del lobo

Acción Ciencia ficción Drama Suspense
6.3

Illang: La brigada del lobo Se sitúa en el futuro, donde Corea del Sur y Corea del Norte llegan al acuerdo de un gobierno unificado. Ellos han preparado la unificación de los gobiernos por los últimos 7 años. Mientras tanto, los manifestantes que apoyan y se oponen a la unificación, se vuelven más feroces. Un grupo contra la unificación comete actos terroristas. Una fuerza policial especial es formada en respuesta a los ataques terroristas. Illang: La brigada del lobo Critica Obligado a abandonar la proyección anterior a falta de un par de planos, llegué con la lengua fuera a la Sala 1 del Kursaal para ver a las 16:00 una de las películas de Sección Oficial a la que más ganas le teníamos: Illang: The wolf brigade/Inrang, de nuestro querido Kim Jee-Won. En el año 2029 las dos Coreas se han unificado en un período de sanciones económicas y caos en las calles. El grupo terrorista La Secta se opone a la unificación, y se crea para neutralizarles a la despiadada brigada lobo. Un hombre y una mujer se encuentran atrapados entre ambos bandos. Una espectacular película de acción de alta producción, que podría aspirar a ser la primera gran franquicia de acción no americana en Netflix. Una película llena de escenas de acción, un monumento al disparo. Un ruidoso espectáculo en el que, como no, brilla la realización de las escenas de acción, en la que Kim Jee-Won muestra porque es probablemente el realizador más habilidoso a nivel mundial para filmar acción. Y además de su riqueza iconográfica, el filme cuenta en su inicio con unas escenas prometedoras que captan nuestro interés. El resto, tristemente, es un desastre. Una enorme decepción, a la altura de las producciones más burdas de la librería de Netflix, cuya presencia en la Sección Oficial de un Festival de tipo A es incomprensible. Una película larguísima de guión incomprensible y plástico total en su profundidad dramática, con personajes y diálogos que rozan el ridículo. Una procesión de ruido cada vez más agotadora, amorfa y cansina (con secuencias en las que parece que observamos a un robótico John Wick asiático), que concluye pese a sus reticencias en una risible acumulación de clímax empastados a troche y moche. Simplificación maniquea del cine comercial en la confrontación de bandos, y melodrama propio de telefilme. Sin duda el peor filme de su director, al que sólo su maña tras la cámara en algunas secuencias la salva de ser aún peor.

Silencio

Drama Historia
7.1

Silencio Dos sacerdotes jesuitas, Sebastião Rodrigues y Francis Garrpe, viajan al Japón del siglo XVII que, bajo el shogunato Tokugawa, prohibió el catolicismo y casi todos los contactos extranjeros. Allí son testigos de la persecución de los cristianos japoneses a manos de su propio gobierno que desea purgar Japón de toda influencia occidental. Eventualmente los sacerdotes se separan y Rodrigues viaja por el campo, preguntándose por qué Dios permanece en silencio mientras Sus hijos sufren. Silencio Critica En los cines que la he visto, estaba en una sala pequeña de apenas cincuenta butacas. Era el día del estreno. Me he preguntado qué tipo de personas irían a ver una película como esta. No es para el gran público. Scorsese ha querido hacer algo radicalmente personal y que vaya el que quiera. Ya no tiene nada que demostrar. Y ciertamente, hacer una película de tres horas en que se desarrolla un intenso debate teológico, filosófico e histórico entre el padre Rodrigues y el Inquisidor que expresa el choque entre el budismo japonés y el jesuitismo del santo Francisco Javier del que son representantes los dos padres que llegan a Japón (Rodrigues y Garupe) es francamente arriesgado, si no suicida. A mí me ha interesado siempre Japón y veo en este debate algo sustancial en la película. El jesuitismo intentó penetrar en Japón el los siglos XVI y XVII. Se contrastaban dos visiones muy distintas acerca de la idea de Dios y la relaciòn con el ser, así como sobre la piedad, la compasión... Los cristianos llegaban llenos de soberbia con la religion "verdadera" a pesar de que los países cristianos estaban en guerra permanente entre ellos por motivos religiosos fundamentalmente. ¿Debía Japón abrir el país a una religión siniestra, que pugna por el sacrificio y el sufrimiento? La persecución debió ser fortísima a lo que se ve, de modo que los padres pueden volver al origen del cristianismo cuando era perseguido y los cristianos eran puros prefiriendo la muerte antes que que renunciar a su fe. En los padres, especialmente en el padre Rodrigues, cuando es delatado, se abre este debate interior. De él depende que los campesinos cristianos sean martirizados o liberados. El inquisidor aspira a derrotar la fe del padre Rodrígues haciéndole ver que lo que le mueve es solo soberbia y que Cristo pisaría la imagen reilgiosa porque amaría a los hombres y no permitiría que sufrieran. Pero el padre Rodrígues siente el silencio de Dios y la angustia de Cristo en el huerto de Getsemaní. El debate con la imagen de Cristo es de lo mejor de la película. Dicho esto y sin querer entrar en detalles, entiendo que es una película no comercial que responde a íntimos debates de Scorsese sobre la redención, que ha hecho una película dialógica, compleja y larga. Para mí, muy interesante porque veía los distintos niveles de la agonía del padre y su diálogo con el irónico inquisidor. El tema del cristiano delator, que vende al padre Rodrigues y que una y otra vez pide perdón y confesión, pone a prueba la fe de dicho padre porque el cristianismo es una religión de perdón. Hay un fuerte componente humorístico en este personaje. Me he metido a fondo en el conflicto de la película y he disfrutado. Cine religioso y metafísico. ¿En una sociedad ajena a estas dimensiones esta película es oportuna? ¿Qué busca Scorsese a estas alturas? Había un niño de unos trece años entre el público y me he dicho por él ¡chapeau! Cine de libertad absoluta por parte de un gran creador que ya no busca el aplauso del público sino hacer lo que le da la real gana y el que quiera entender que entienda. En mi sala éramos cincuenta personas aproximadamente. La sesión ha empezado con el sonido de las palomitas pero poco a poco el ambiente se ha hecho denso. Para la pandilla de progres que abunda por doquier este cine debe ser incomprensible e infumable. El insulso de Boyero la desdeña, pero una secuencia de la película vale más que todas sus críticas bazofia. Por otra parte me alegro de que le cortaran el acceso del cristianismo a Japón. Lo peor de la peli. Imperdonable. La última imagen. Destruye todo el valor de la película resolviendo una duda que debía quedar en la mente del espectador y no ser resuelta por el director. Scorsese mete la gamba pero bien con la útlima imagen.