Outer Banks

8.7
Outer Banks Tras un huracán, John B, JJ, Pope y Kiara se embarcan en una peligrosa aventura cuando encuentran un misterioso barco hundido.   Outer Banks Critica Outer Banks tiene varios factores que hacen de la serie un buen entretenimiento. Es juvenil, se adentra, aunque sin salpicarse, en la lucha de clases. Nos mete en la búsqueda de un tesoro. Comienza con un extraño asesinato y una desaparición.Tiene buenos personajes que a mi me han hecho engancharme a la historia. No es una serie de culto ni lo pretende, es un buen entretenimiento.
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7.5

Una noche en Miami… Tras la derrota de Cassius Clay de Sonny Liston en 1964, el boxeador se reúne con Malcolm X, Sam Cooke y Jim Brown para cambiar el curso de la historia en el segregado Sur.   Una noche en Miami… Critica Ahora, en cuanto al texto. Hace algunas cosas muy bien, pero otra, en mi opinión, no tanto. Triunfa a la hora de desarrollar a cuatro personajes muy distintos, cuatro jóvenes negros en la cima de sus carreras, en una época en la que a una gran parte de la población esto no le hacía demasiada gracia. La mentalidad de todos ellos está clara, y los conflictos que se derivan de ellas son claros, coherentes y comprensibles. Son lo suficientemente complejos como para estar de acuerdo con ellos en una escena y en completo desacuerdo en la siguiente, sin que eso traicione la naturaleza de los personajes. El racismo es el núcleo temático claro, y de ahí él derivan todas las ideas que los enfrentan constantemente: el poder de las figuras públicas, la libertad económica, el colorismo, el consumo del entretenimiento, etcétera. El conflicto de Malcolm con la Nación del Islam y la conversión de Ali también juegan un papel importante. Hay alguna que otra frase excesivamente teatral, alguna decisión en la caracterización que no me convence y alguna idea demasiado prefabricada aquí y allá, pero en líneas generales me gusta lo que oigo. Me gusta cómo se desafían los unos a los otros, cómo se exponen las ideas y cómo se relacionan unas con otras. Para una película así, está claro que necesitas a cuatro actores que estén dispuestos a dejarse la piel en sus personajes. Por suerte, Una noche en Miami los tiene.

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El blues de Beale Street Basada en la novela de James Baldwin, "If Beale Street Could Talk", la película sigue a Tish, una mujer de Harlem embarazada y recién prometida que lucha contrarreloj para demostrar la inocencia de su pareja.   El blues de Beale Street Critica He de admitir que mi impresión de El blues de Beale Street está íntimamente ligada a mis expectativas, y es que esta era probablemente mi película más anticipada de 2018. Moonlight, el anterior trabajo de Barry Jenkins, es una de mis películas favoritas de lo que va de década, así que esperaba con ansia su nuevo trabajo. Y qué puedo decir, el resultado me ha parecido decepcionante. Uno de los (muchos) elementos que tanto me cautivaron de Moonlight era lo reservada que se sentía. Moonlight callaba mucho, y a menudo los silencios y las miradas decían más que los diálogos. Moonlight no pensaba por ti, te dejaba pensar. Por ello, cuando nada más empezar El blues de Beale Street escucho la voz en off de la protagonista, me echo a temblar. ¿Sutileza? ¿Dónde está la sutileza en una película que te lo dice absolutamente todo? No me DIGAS lo mucho que se quieren Tish y Funny, coño. ENSÉÑAMELO. Si tus imágenes son tan bellas, si tus montajes son tan líricos, ¿para qué necesitas una voz en off? Porque eso no lo voy a discutir: la película es preciosa de ver. Las imágenes que imprime Jenkins son elegantes y fluidas. Es un director con un gusto exquisito y el alma de un poeta, cuyo lenguaje me recuerda a veces a Malick o a Wong Kar-Wai, pero sin ser ninguno de ellos. Tiene un estilo y unas sensibilidades muy personales que le ayudan a crear su propio universo. A esto también ayuda la banda sonora, que es una maravilla. El problema es que no conecto. Y no sé si son mis expectativas, o la decisión de utilizar una narrativa no lineal, o el uso de una voz en off que en ocasiones se acerca peligrosamente a la moralina barata, pero no conecto. Los dos personajes protagonistas me resultan demasiado blandos y poco a poco van perdiendo mi interés. El conflicto que se plantea ya lo he visto recientemente en otras películas, y en esta ocasión no creo que esté desarrollado de manera particularmente compleja. Los diálogos resultan a veces perspicaces e incisivos, a veces tópicos y facilones. El elenco de actores funciona bien. KiKi Layne y Stephan James cumplen con sus papeles (él más que ella), pero no me parece que hagan nada espectacular. Son los actores secundarios los que realmente destacan. Regina King está fantástica, y no diré que no merece el reconocimiento que está ganando en la temporada de premios, pero para mí es Colman Domingo, que interpreta al padre de Tish, el verdadero MVP de la película. Teyonah Parris, a pesar de tener pocas escenas, también me parece de lo más memorable. "No sé si arrancarte la nuez con las uñas o con los dientes". Ole, amiga. Ojalá fueras tú la protagonista. En resumen, que estoy muy decepcionado con El blues de Beale Street, tal vez porque esperaba que me enamorara tanto como lo hizo Moonlight hace un par de años, cosa que no ha pasado. Ni de lejos. Y me da rabia, porque pensé que sería de mis favoritas del año. Y eso no significa que me parezca un trabajo fallido, ni mucho menos. Me parece una película decente, con un puñado de virtudes y un par de escenas notables, pero su sutileza está en las imágenes, no en el guion. Creo que conforme avanza se va desinflando y pierde delicadeza, volviéndose a ratos aleccionadora y demasiado obvia, cosa que probablemente no pasaría si Jenkins hubiera confiado más en su enorme talento visual y hubiera eliminado, entre otras cosas, esa voz en off que tanto me impide implicarme en la historia. Será cosa mía, qué le voy a hacer, pero no puedo evitar tener la sensación de que con El blues de Beale Street, Jenkins ha dado dos pasos atrás en lugar de uno hacia adelante.